Una de mis frases más recurrentes es eso de que «nunca pasa nada». O casi nunca. O casi nada. Un lector apostillaba: «¿y si pasa, qué importa? ¿y si importa qué pasa?». Pues eso, que en esta Iglesia nuestra nunca pasa nada, al menos es lo que uno comprueba y habitualmente en la misma dirección.
Hay cosas ante las cuales uno, más que escándalo, lo que experimenta es, simplemente, asco.
Ayer saltó como noticia en varios medios lo tratado en la asamblea anual de la Asociación de sacerdotes católicos de EE.UU. El tema era «Sexualidad y espiritualidad: enfoques pastorales». Nada de me dicen que dijeron que uno escuchó lo que por lo visto alguien afirmaba. En absoluto. Existen las grabaciones de todas las intervenciones, así que las cosas claras y el chocolate muy espeso.
Autor: Jorge González Guadalix
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