Autor: Javier Arnal
Un trabajo recientemente publicado recoge la experiencia que han llevado a cabo científicos de la Universidad de Stanford, en EEUU, inoculando organoides cerebrales autoorganizados procedentes de células humanas en cerebros de ratas recién nacidas, observando que se producía una integración de ambos tejidos neuronales, murino y humano, que provocaba cambios en el comportamiento del animal.
En síntesis, que neuronas humanas injertadas en el cerebro de ratas consiguen modificar su comportamiento.
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