Después del pregón pascual, creo que no hay oración de Pascua más bonita o más audaz que el Regina Caeli. A pesar de mi escasa habilidad musical, me encanta cantarlo con mi esposa y mis hijos todos los días y, para mí, es lo que distingue a la cincuentena pascual: son los días en los que la Iglesia nos regala cantar el Regina Caeli.
La noche de Pascua, los católicos salimos de la vigilia rebosando de gozo y eso es lo que da origen a esta oración, que no es más que la alegría ante la resurrección de Cristo, que rebosa una y otra vez de nuestro pecho, como los torrentes del Neguev. ¿Qué podría ser más normal que compartir esa alegría con nuestra Madre? Especialmente si tenemos en cuenta que el Regina Caeli, a pesar de su brevedad, encierra de alguna forma en su interior todos los misterios de la Vida de nuestra Señora.
Autor: Bruno Moreno
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