La baronesa Blixen, siempre en nuestra memoria como en las de África, tiene una frase redonda que nos ha hecho mucho bien muchas veces: «La cura para todo siempre es el agua salada: el sudor, las lágrimas o el mar». No hace falta explicarla, por su belleza. Precisamente, Jorge Luis Borges, para determinar la calidad de la poesía, escribió: «Dos deberes tendría todo verso: comunicar un hecho preciso y tocarnos físicamente, como la cercanía del mar». Sin embargo, voy a explicar la frase de la baronesa, porque luego mi explicación se nos olvidará y la frase seguirá trabajando en nuestro subconsciente, que será un subconsciente con el mismo mar de fondo, pero mejor informado.
La poesía de la frase no quita su precisión casi silogística. La cura de cualquier mal puede ser triple. La gran escritora pone primero el sudor porque ni daba una puntada sin hilo ni era…
Autor: Enrique García-Máiquez

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