Conor Mc Namee creció en una familia católica y tuvo una infancia feliz. Todo se derrumbó para él con la separación de sus padres cuando tenía 11 años. Se declaró ateo y entregó su vida al alcohol, la música y las drogas. Entonces comenzó a adentrarse en el espiritismo y la magia negra, pero tocó fondo y pidió a Dios una señal. Lo ha contado en Cambio de Agujas.
La separación de sus padres le marcó
“Pasé una infancia feliz, solo tengo recuerdos muy felices de aquellos años”, cuenta Conor: “Crecí en una familia católica `más o menos´, íbamos a misa los domingos e hice la comunión y la confirmación”.
“Cuando tenía 11 años, mis padres se separaron y un año después volvieron a juntarse, pero hubo un cambio tras su separación. Dejaron de ir a misa, y cuando tenía 14 años, hice lo mismo y declaré que no creía en Dios”.
Entregado al alcohol…
Autor: José María Carrera
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