Hace poco más de un siglo, el 11 de noviembre de 1918, acabó la Primera Guerra Mundial, uno de los conflictos bélicos más sangrientos de la historia y que dejó millones de muertos y otros tantos de heridos. Uno de ellos fue el soldado británico natural de Liverpool, John Traynor, que quedó inválido debido a los múltiples disparos de una ametralladora en Gallipoli (Turquía).
Pobre y desahuciado tras una guerra que le dejó sin poder andar, con un brazo también paralizado, con una herida abierta en la cabeza y con varios ataques de epilepsia al día, su curación milagrosa en Lourdes en 1923 resultó un auténtico acontecimiento en Liverpool, pues había pasado por las manos de numerosos médicos que le dieron como un caso de imposible curación.
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