Por Mons. Robert J. Batule
El Papa san Juan Pablo II inicia su encíclica sobre las misiones (Redemptoris missio, 1990) citando a san Pablo en su Primera Carta a los Corintios. El Apóstol de los gentiles escribe allí: «¡Ay de mí si no anuncio el [Evangelio]!». (1 Corintios 9,16)
Esto es exactamente lo que esperamos que diga san Pablo. Al fin y al cabo, fue el mayor evangelizador de la Iglesia en el mundo antiguo, y sigue siendo el ejemplo par excellence de lo que nosotros mismos estamos llamados a hacer a la luz del Bautismo y de nuestro deseo del Cielo. Pero podría haber cierta reticencia a la hora de aceptar el Evangelio si entendemos la palabra «ay» desde un solo punto de vista. Y con esto me refiero a considerar que el «ay» se refiere únicamente a calamidades.
En efecto, no faltaron calamidades en el ministerio de Pablo. Fue azotado con varas y encarcelado en Filipos….
Autor: The Catholic Thing
La Iglesia al fin de los tiempos
Artículo realizado por el Padre Emmanuel André X. El Advenimiento del Juez Supremo Vano es intentar precisar la hora en que tendrá lugar el segundo advenimiento de Nuestro Señor,siendo como es…
Las profecías de León XIII y su exhortación a rezar el rosario
El Papa León XIII escribió en muchas de sus encíclicas, entre ellas una que cumplió 130 años el pasado 22 de septiembre, Octobri mense, la importancia de rezar el Santo Rosario…
El cielo es la Plenitud de la comunión con Dios
Aprendamos un poco más sobre la comunión con Dios y cómo nos ayuda a mejorar nuestra vida y, al mismo tiempo, ayuda a mejorar la vida de los demás, porque…



















