Uno le pide a Jesús, al bien amado Jesús, un corazón dócil y humilde como el suyo; uno se lo pide día tras día y así pasan los años sin que uno sepa, exactamente, si el corazón le está cambiando.
No creo que el mecanismo de Jesús para cambiarnos el corazón contenga en el programa algo para que nos demos cuenta, es más, me parece que esta diseñado, precisamente, para que no lo percibamos y, de ese modo, no se hinche el corazón.
Bien pensado!
Alguno podría pensar cuánto tiempo perdido en meditar estas cuestiones. Si fuera teología, uno diría, pero no llega ni a razonamiento, es pura imaginación.
Dicho sea de paso, agradezco mucho a Dios mi imaginación porque no me sirve solo para meditar sino la utilizo en infinidad de asuntos, de tal modo se torna en una herramienta a favor de Dios. Muy agradecida, la verdad.
Dicho esto, paso a contarles lo que mi…
Autor: Maricruz Tasies.Riba
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