Se lo tengo dicho a mis sobrinos y a algunos amigos de confianza.
Yo no pongo la mano en el fuego ni por mí mismo, que conozco mis debilidades y cuando más descuidado estás viene en Diablo, te pilla en un día tonto, en una hora mala, y la hemos liado. Gracias a Dios, eso sí, creo que la cabeza no la tengo perdida del todo.
Lo que les tengo dicho es que si un día llega a sus oídos que han visto a su tío en una playa del Caribe en actitud más que sospechosa con señora de buen ver (siempre señora, nunca señor, uno es así), pues que lo crean o no. Es su decisión. Eso sí, si lo que llega demostrado a sus ojos y oídos es que me han pillado en esa misma actitud nada conveniente con prójima en la plaza de Braojos, en ese caso que me ingresen en algún sitio de confianza, porque es que he perdido la chaveta.
Autor: Jorge González Guadalix
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