Hace sesenta años, en diciembre de 1965, el papa Pablo VI celebraba en la plaza de San Pedro la Misa que clausuraba solemnemente el Concilio Vaticano II. Aquella liturgia, recordada por los testigos como sencilla y participativa, fue presentada entonces como una aplicación visible de la Sacrosanctum Concilium, la Constitución conciliar sobre la sagrada liturgia.
Sin embargo, como recuerda The Catholic Herald, aquella Misa no se parecía en nada a lo que hoy suele identificarse como la “Misa del Vaticano II”. Se trataba de una celebración esencialmente tradicional, en latín, con canto gregoriano y con algunas simplificaciones prudentes, aprobadas explícitamente por los Padres conciliares, que nunca imaginaron una ruptura con el Ordo Missae heredado de siglos, ¿o sí?
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Autor: INFOVATICANA
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