(Del blog de Antonio Socci)-Aristóteles decía que el saber -la filosofía- nace del asombro, y el belén fue inventado, hace exactamente 800 años, por un hombre, el hermano Francisco, que estaba lleno de asombro: por el sol, la luna, las estrellas, los campos en flor, por la hermana agua o el hermano fuego, pero sobre todo porque Aquel que había creado todo esto, el Dios todopoderoso, se había hecho hombre para salvarnos.
Niño pequeño en el seno de María, nació, como el más miserable, en un establo, con animales, su estiércol, su aliento, su olor, su paja sucia. En un pesebre, en lo más frío del invierno.
Francisco se estremeció ante un abajamiento tan vertiginoso, ante esta inaudita autohumillación de Dios. Le derretía aún más el corazón pensar que este niño, ya adulto, el Maestro, había sido crucificado como el más infame de los criminales, había sufrido…
Autor: redaccioninfovaticana

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