Escribo esto siendo todavía sábado santo y justamente a propósito de ello. En la vida todos enfrentamos horas bajas, difíciles, llenas de incertidumbre y de oscuridad; sin embargo, la fe, la certeza de que Dios no nos deja de lado, termina por llevarnos a una espiritualidad marcada por la confianza, como es la de la cruz; aquella que inspiró a la beata Concepción Cabrera de Armida (1862-1937); especialmente, a través de la visión de la Cruz del Apostolado en 1894 y que nos presenta cuatro claves o líneas de acción para vivir las dificultades de forma sana. Se las comento a continuación:
Autor: Carlos J. Díaz Rodríguez
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