(ZENIT Noticias / Roma, 13.11.2025).- En el hogar de Conor y Ashley Gallagher, una pareja de Carolina del Norte, el ruido nunca cesa: risas, pasos pequeños, llantos y oraciones se entrelazan en una sinfonía que solo puede entender quien vive rodeado de amor y caos al mismo tiempo. Con 16 hijos, los Gallagher han hecho de su casa un testimonio viviente de fe, entrega y confianza en la providencia.
“Muchas veces soñamos con una oración familiar en paz y silencio, pero la realidad es otra”, confiesa Conor entre risas. Hay niños que se disputan un asiento, bebés que muerden las cuentas del rosario y adolescentes distraídos. “A veces no hay piedad, ni devoción… pero seguimos juntos, seguimos rezando. Eso es lo que importa”.

Su hogar funciona como una verdadera “iglesia doméstica”. Cada rincón, cada gesto…
Autor: Dante Alba, LC
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