El camino más importante que necesitamos hacer es el que nos conduce hacia nuestra interioridad, ese que nos lleva a volver a descubrir a Dios dentro nuestro, ese que nos ayuda a descubrir qué es lo que de verdad colma nuestra vida, le otorga sentido y profundidad; que nos ayuda a descubrir nuestra verdadera paz y libertad interior. Por momentos necesitaremos revisar hacia dónde están yendo nuestros pasos, hacia dónde nos están llevando y, si es necesario, atrevernos a corregir nuestro rumbo, para volver a transitar por la huella que nos lleve hacia nuestro corazón, hacia ese horizonte de plenitud y amor que habita en nuestra intimidad.