La Oración de abandono a la Virgen de la Medalla Milagrosa ofrece un gran poder de intercesión ante nuestra amadísima Virgen María.
Se le reza para pedir por diversas necesidades, tanto espirituales como materiales, ayudándonos a alcanzar la gracia de Dios, protegernos del mal, encontrar paz y consuelo y hacer crecer nuestra fe.
Oración
Virgen inmaculada de la medalla milagrosa
que te manifestaste a santa Catalina Labouré,
como mediadora de todas las gracias, atiende a mi plegaria.
En tus manos maternales dejo todos mis intereses espirituales y temporales,
y te confío en particular la gracia que me atrevo
a implorar de tu bondad, para que la encomiendes
a tu divino hijo y le ruegues concedérmela,
si es conforme a su voluntad y ha de ser para bien de mi alma.
Eleva tus manos al Señor y vuélvelas luego
hacia mí virgen poderosa. Envuélveme en los rayos
de tus gracias, para que a la luz y al calor de esos rayos,
me vaya desapegando de las cosas terrenas
y pueda marchar con gozo en tu seguimiento,
hasta el día en que me acojas en las puertas del cielo. Amén.

Promesas
La Virgen María intercede por las personas que rezan esta oración con fe, recibiendo las gracias que necesitan, siempre y cuando sean conformes a la voluntad de Dios y para el bien de sus almas.
Origen
La Oración de abandono a la Virgen de la Medalla Milagrosa fue dada a conocer a través de Santa Catalina Labouré en 1830. Santa Catalina recibió la oración en una serie de apariciones de la Virgen María, en las que la Santísima Virgen le pidió que difundiera la oración y la Medalla Milagrosa por todo el mundo.
La oración de abandono a la Virgen de la Medalla Milagrosa – Un camino de confianza y entrega
La Oración de abandono a la Virgen de la Medalla Milagrosa es una plegaria profunda y llena de significado para los fieles católicos. Surgida a raíz de las apariciones de la Virgen María a Santa Catalina Labouré en 1830, esta oración se ha convertido en un tesoro espiritual que invita a los creyentes a confiar plenamente en la intercesión maternal de la Madre de Dios.
En 1830, la Virgen María se apareció a la religiosa Santa Catalina Labouré en París, Francia. En esas apariciones, la Santísima Virgen le encomendó la tarea de difundir la Medalla Milagrosa, una medalla que llevaría la imagen de María y la promesa de grandes gracias para quienes la portaran con devoción.
Es en este contexto que surge la Oración de abandono a la Virgen de la Medalla Milagrosa. La oración refleja la esencia de las enseñanzas de la Virgen a Santa Catalina: entregar todos los intereses, tanto espirituales como temporales, a la protección y mediación maternal de la Madre de Dios. La Virgen, como «mediadora de todas las gracias», se compromete a llevar ante su Hijo las peticiones de quienes la invocan con fe y confianza.
Quienes rezan esta oración con fe y devoción pueden esperar recibir grandes beneficios espirituales. La Virgen prometió que concedería las gracias solicitadas siempre y cuando estén de acuerdo con la voluntad de Dios y sean para el bien de las almas.
Además, la oración busca el desapego de las cosas terrenales y el crecimiento en la vida espiritual, para poder seguir a la Virgen con gozo hasta llegar a las puertas del cielo. Es una invitación a dejarse envolver por los «rayos de las gracias» de María, que simbolizan las bendiciones y la protección que Ella derrama sobre los que acuden a Ella confiados.
La Oración de abandono a la Virgen de la Medalla Milagrosa es un tesoro espiritual que recuerda la importancia de confiar plenamente en la intercesión maternal de la Santísima Virgen. Al elevar esta plegaria con fe y devoción, nos abrimos a recibir las gracias que Dios quiere concedernos a través de la mediación de María, nuestra Madre celestial.
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