La oración a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa por intercesión de Santa Catalina de Labouré es especialmente poderosa para obtener gracias relacionadas con la conversión, la sanación física y espiritual, la protección contra peligros y la perseverancia en la fe.
Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa se invoca como Madre misericordiosa y mediadora de gracias, a través de la Medalla Inmaculada que la Virgen quiso difundir como símbolo de protección y ayuda divina.
Oración
¡Oh María, sin pecado concebida!
Ruega por nosotros que recurrimos a Ti.
Ésta es, oh María, la oración que inspiraste a Santa Catalina Labouré en este mismo lugar,
hace ciento cincuenta años.
Y esta invocación, grabada ahora en la Medalla,
la pronunciarán en adelante
¡tantos fieles en el mundo entero!
¡Bendita tú eres entre todas las mujeres!
Has sido íntimamente asociada a toda la obra de nuestra redención,
asociada a la cruz de nuestro Salvador:
tu corazón fue traspasado junto a su corazón.
Y ahora, en la gloria de tu hijo, no cesas de interceder por nosotros,
pobres pecadores. Velas por la Iglesia, de la que eres la madre.
Velas por cada uno de tus hijos, y alcanzas de Dios,
para cada uno de nosotros, todas las gracias que simbolizan los rayos de luz
que emergen de tus manos abiertas, con la sola condición de que nos atrevamos a pedírtelas,
de que nos acerquemos a Ti con la confianza, la osadía, la sencillez de un niño.
Y así, nos llevas sin cesar hacia tu divino Hijo. Amén.

Promesas
Se pide también a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa que nos proteja de peligros físicos, accidentes, enfermedades y desgracias, y que acompañe a las familias en momentos de dificultad, ofreciendo consuelo, esperanza y la fortaleza necesaria para perseverar en la fe.
Origen
La Oración a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa está estrechamente relacionada con las apariciones de la Virgen María a Santa Catalina Labouré en 1830, en la capilla de la Rue du Bac, en París.
En esas apariciones, la Virgen le pidió a Santa Catalina que diseñara una medalla con una imagen específica y le prometió grandes gracias para quienes la llevaran con fe. La medalla se acuñó en 1832 y se convirtió rápidamente en un objeto de devoción mariana en todo el mundo.
Oración a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa: Fe y Esperanza por intercesión de Santa Catalina Labouré
La devoción mariana ocupa un lugar destacado en la fe católica, y entre las numerosas formas de venerar a la Virgen María, la Oración a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa por intercesión de Santa Catalina Labouré es una invocación poderosa y llena de significado.
Santa Catalina Labouré, una religiosa francesa del siglo XIX, recibió la gracia de una aparición de la Virgen María en la Capilla de la Rue du Bac en París. Durante esta aparición, la Virgen le encomendó la acuñación de la Medalla Milagrosa, también conocida como la Medalla de la Inmaculada Concepción. Santa Catalina obedeció esta petición y, desde entonces, la Medalla se ha convertido en símbolo de protección y gracia para los fieles en todo el mundo.
La oración inspirada por Santa Catalina y asociada a la Medalla Milagrosa es una expresión de devoción y confianza en la intercesión de la Virgen María.
Al recitarla, los fieles reconocen a María como Madre de la Redención y buscan su ayuda materna en sus necesidades espirituales y materiales, confiando en la abundancia de gracias que Ella derrama sobre los que la invocan con fe y humildad.
La Oración a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa por intercesión de Santa Catalina Labouré ofrece una serie de beneficios espirituales a quienes la rezan con fe y devoción:
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Protección espiritual y luz en momentos de confusión.
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Consuelo en la tribulación y fortaleza ante las pruebas.
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La obtención de gracias y favores especiales, según la voluntad de Dios.
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Y la cercanía con Jesucristo a través de la mediación de María, que nos conduce sin cesar hacia el Corazón de su Hijo.
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