Nos dirigimos así a Jesús: ¡venga tu reino!, y Él se dirige a nosotros y nos dice venid a mí. El Señor nos propone vivir en la mansedumbre-fortaleza y en la humildad; humildad para no ser prepotentes y fortaleza-mansedumbre para no ser pusilánimes.
Autor: Mons. Luis Argüello García

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