La mediocridad y la cobardía pueden justificarse y recomendarse como una forma de prudencia, como una práctica de realismo, como un consejo para una vida tranquila. La figura de Don Abbondio en la novela Los novios, en el embarazoso diálogo con el cardenal Federigo, justifica su comportamiento en el ejercicio de su ministerio de párroco y en su responsabilidad pública: «Le repito, monseñor –respondió entonces–, que yo estaré equivocado… Uno no puede darse coraje».
Introducción
Celebramos la fiesta de San Ambrosio, patrón de la Iglesia ambrosiana, de la ciudad de Milán y de la Región de Lombardía, y considerando su vida buscamos inspiración para reaccionar ante la mediocridad y la resignación. Sentimos la responsabilidad de ser personas seguras en el desempeño de las tareas que se nos encomiendan y sentimos el deber de cuidar ese bien común que es la…
Autor: Monseñor Mario Delpini

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