Hacía tiempo que algo no iba bien en la familia, asolada por «tremendos problemas» que comenzaron cuando el hijo de diez años de una preocupada madre comenzaba a mostrar signos de una aparente posesión. Se autolesionaba, el crucifijo le quemaba las manos como si de descargas eléctricas se tratase, las habitaciones estaban infectadas de olores ácidos y la televisión se apagaba y encendía sola en altas horas de la noche.
El culmen fue, al instalar cámaras, ver cómo sombras negras se movían por doquier. Fue entonces cuando la aterrada madre acudió a José Luis Rubio Willen, director de la Comisión de Beatificación de Isabel la Católica. El sacerdote acogió al joven afectado o «vejado» y le enseñó las labores de monaguillo. También regaló a la familia una imagen de la Virgen y un rosario de la Sierva de Dios Isabel y estampas, recordándoles rezar pidiendo su…
Autor: José María Carrera
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…
Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…
7 pasos para una parroquia: de tener «consumidores de sacramentos» a multiplicar los discípulos
«Id y bautizad y haced discípulos», pedía Jesús. Las parroquias, bautizar, bautizan. Bautizan a cualquier bebé que les lleven. Pero ¿hacen discípulos? Un discípulo es alguien que tiene una relación…



















