Hacía tiempo que algo no iba bien en la familia, asolada por «tremendos problemas» que comenzaron cuando el hijo de diez años de una preocupada madre comenzaba a mostrar signos de una aparente posesión. Se autolesionaba, el crucifijo le quemaba las manos como si de descargas eléctricas se tratase, las habitaciones estaban infectadas de olores ácidos y la televisión se apagaba y encendía sola en altas horas de la noche.
El culmen fue, al instalar cámaras, ver cómo sombras negras se movían por doquier. Fue entonces cuando la aterrada madre acudió a José Luis Rubio Willen, director de la Comisión de Beatificación de Isabel la Católica. El sacerdote acogió al joven afectado o «vejado» y le enseñó las labores de monaguillo. También regaló a la familia una imagen de la Virgen y un rosario de la Sierva de Dios Isabel y estampas, recordándoles rezar pidiendo su…
Autor: José María Carrera
La Iglesia al fin de los tiempos
Artículo realizado por el Padre Emmanuel André X. El Advenimiento del Juez Supremo Vano es intentar precisar la hora en que tendrá lugar el segundo advenimiento de Nuestro Señor,siendo como es…
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…



















