“Es como cargar una mochila. La mayor parte de los días simplemente eres consciente de que está ahí. Pero hay otros en los que se convierte en un peso enorme que te hunde”: es como describe Tony Perry, de 39 años, de Berkshire, ejecutivo del sistema nacional de salud británico, su convivencia cotidiana con el aborto que permitió.
«Hay barrios que todavía evito»
«Dejó cicatrices profundas, siempre hay una sombra como fondo», añade. Hoy es padre de dos hijos, pero nunca ha olvidado al tercero.
Lo tuvo con su novia cuando ambos eran veinteañeros. Ambos habían hablado de la posibilidad de un embarazo imprevisto. Jenny, la chica, le habría dicho que de haberse quedado encinta con 16 años habría abortado, pero ya pasados los 20 optaría por tenerlo. Sin embargo, cuando eso ocurrió, la joven reaccionó de otra manera y optó por un aborto que Tony no quería.
Tony…
Autor: ReL

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