En el año 1403, el rey Enrique III de Castilla, abuelo de Isabel la Católica, envió unos embajadores a la lejanísima Samarcanda, para negociar con su sultán Tamerlán, heredero de Gengis Khan, una posible alianza contra un enemigo común, los turcos otomanos. Los embajadores eran el militar Ruy González de Clavijo (madrileño, nacido en la Plaza de la Paja) y el dominico Alfonso Páez de Santamaría. Escribieron en castellano un texto detallado y realista sobre lo que vieron, La Embajada a Tamorlán.
Autor: Pablo J. Ginés
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