Hace pocas semanas que Daisy Strongin tuvo a su segundo hijo. Lo que para muchas mujeres es la norma, para ella es la confirmación de una identidad que, aunque siempre supo que tenía, había jurado combatir. «Nunca estaré embarazada, porque seré un hombre«, declaró poco antes de comenzar la llamada «transición de género», a los 18 años. Su marido y sus hijos han sido recibidos por ella como una «gracia» que ya daba por inalcanzable, tras unas intervenciones que la hacían ver un hipotético y deseado matrimonio como algo biológicamente improbable.
Criada en Elmhurst, Illinois, Daisy sufrió sentimientos encontrados con su identidad femenina desde la infancia. A ello le siguió una profunda depresión y un uso excesivo de Internet y redes sociales que reforzaron su creencia de que ser un hombre lo cambiaría todo.
Convencida de que los transgénero se dividen entre los…
Autor: José María Carrera
Cómo afirmar la veracidad de los evangelios
Hay una técnica muy utilizada por los detectives para encontrar información que les ayude a armar el cuadro completo de una escena, es el Soporte Involuntario entre Testigos. Esta técnica…
Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…
Las profecías de León XIII y su exhortación a rezar el rosario
El Papa León XIII escribió en muchas de sus encíclicas, entre ellas una que cumplió 130 años el pasado 22 de septiembre, Octobri mense, la importancia de rezar el Santo Rosario…



















