Hay un entusiasmo, muy caricaturizado en chistes, películas y novelas, característico de las chicas bien o los niños pijos que dicen sin parar: “¡Genial!”, “¡Estupendo!”, “¡Precioso!”, “¡Millones de gracias!”, “¡Qué encanto!”, “¡Fenomenal!”, ¡etc! En la novela El pastel de piel de patata se ríen también de eso cuando dicen de un personaje: “Debe de tener algún aristócrata escondido en su genealogía; porque puede mirar con benevolencia a media distancia como un duque”. No es tic ni moda ni pose: es consecuencia.
“Ingenuo” viene etimológicamente del que ha nacido en una buena familia romana. Ese abrigo hace mirar el mundo con ojos cándidos en vez de con los ojos resabiados (qué remedio, el pobre) del esclavo o del siervo. El niño pera es, en palabras de San John Henry Newman, “demasiado indolente como para abrigar ninguna mala…
Autor: Enrique García-Máiquez

Continuar leyendo en: www.religionenlibertad.com
5 maneras de oír lo que Dios te está diciendo
Dios siempre nos habla en diferentes momentos y de diferentes maneras. Esa es la premisa básica del libro Discernimiento del difunto Henri Nouwen, sacerdote católico romano, autor de 39 libros y…
Comulgar en la boca en época de pandemia
Te queremos compartir este artículo del Padre Ángel María Rojas, S.J. escrito en agosto del 2020, donde nos explica cómo comulgar en la boca, sobre todo, en estos tiempos de…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…