Una vez pasada la Semana Santa nos metemos en la contemplación de Cristo resucitado. Según discurren los domingos que siguen al Domingo de Pascua más cercano se nos hace nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Aquí tenemos la clave para entrar en intimidad con todo un Dios escondido en un trozo de pan vivo. Así es como se presenta Él mismo, como el Pan vivo bajado del cielo que nos da la vida eterna. Y sigue después al mostrarse como el Buen Pastor, ese pastor que conoce a sus ovejas, las protege del lobo y las lleva por buen camino. Es la tarea del pastor, es su vida, y si llega el momento es capaz de entregar su vida por ellas. Es el grado sumo, dar la vida por otros, entregarse, darlo todo, morir por puro amor. Todo esto y mucho más vivimos en las primeras semanas de Pascua según leemos el evangelio de cada día. Entramos en este misterio de amor de…
Autor: Sólo Dios basta
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