Por Jayd Henricks
Durante su reciente “Discurso a los participantes en la Semana Social del Perú”, el Papa León hizo unas observaciones muy dignas de notar: “Comprendamos que toda acción social de la Iglesia debe tener como centro y meta la proclamación del Evangelio de Cristo, de modo que, sin descuidar lo inmediato, tengamos siempre presente la dirección propia y última de nuestro servicio. Pues si no damos a Cristo en su totalidad, siempre estaremos dando extremadamente poco.”
Esa ya es una aclaración muy útil. Pero añadió: “Queridos hermanos y hermanas: no son dos amores, sino uno solo y el mismo, el que nos mueve a dar tanto el pan material como el pan de la Palabra que, a su vez, por su mismo dinamismo, suscitará hambre del Pan del Cielo, que sólo la Iglesia puede dar, por el mandato y la voluntad de Cristo, y que ninguna institución humana, por muy bien…
Autor: The Catholic Thing
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