Hace un par de semanas hablábamos de las primeras universidades. Aunque hoy nuestra sociedad se avergüenza con cierta frecuencia de nuestros orígenes cristianos, todavía quedan huellas que dejan patente el origen cristiano de las universidades. Oxford tiene en su escudo de armas, sobre un libro abierto, el texto bíblico Dominus illuminatio mea («El Señor es mi luz»), tomado del Salmo 27, y además contiene tres coronas que representan la Santísima Trinidad. El de Cambridge no es tan explícito, pero incluye una cruz, lo que se complementa con el hecho de que, a la entrada del laboratorio Cavendish, donde se lograron hitos como la identificación del electrón y de la estructura del ADN, figura la inscripción: «Grandes son las obras del Señor, buscadas por todos los que las desean», del Salmo 112.
Autor: Ignacio del Villar
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