La fe de la Iglesia no nace de decretos, ni se sostiene por planes o estrategias pastorales, ni se impone por consenso administrativo. Y esa fe – lex credendi – se expresa en la lex orandi. Porque la ley de la oración no es un reglamento mutable, sino la expresión orgánica, histórica y espiritual de la fe vivida de la Iglesia a lo largo de los siglos. Por eso, toda afirmación sobre la liturgia que se presente como definitiva, totalizante o excluyente debe ser examinada con especial cuidado. No basta invocar la autoridad, ni siquiera la intención pastoral; es necesario respetar la naturaleza misma de aquello de lo que se habla. La liturgia pertenece al corazón creyente de la Iglesia antes que a su aparato normativo. Conviene recordarlo en estos días, cuando nos dicen que voces autorizadas – en principio – pretenden identificar la unidad litúrgica con la…
Autor: INFOVATICANA
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