(ZENIT Noticias / Estrasburgo, 16.09.2025).- Cuando las iglesias de toda Europa cerraron sus puertas durante la pandemia, el silencio entre sus muros se hizo eco de un debate más amplio: ¿podían los gobiernos suspender el culto público en nombre de la salud pública y, de ser así, a qué costa para las libertades fundamentales? Esta pregunta ha llegado una vez más al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), pero ha quedado sin respuesta.
El 11 de septiembre, el tribunal de Estrasburgo desestimó la apelación del político eslovaco y laico católico Ján Figel, quien argumentó que la prohibición del culto colectivo impuesta por el gobierno en 2021 violaba su libertad religiosa. Figel, excomisario europeo y enviado especial para la libertad de religión o creencias, ha abogado durante mucho tiempo por una mayor protección del culto público. Sin embargo, en esta ocasión,…
Autor: Joachin Meisner Hertz
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