En la carta apostólica “Rosarium Virginis Mariae“, San Juan Pablo II compartió elocuentemente sus pensamientos y sentimientos sobre la hermosa y santa devoción del Rosario. “El Rosario aunque se distingue por su carácter mariano, es una oración centrada en la cristología”, escribió este santo, que entonces era el Papa Juan Pablo II. Añadió: “Con el Rosario, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor. Mediante el Rosario, el creyente obtiene abundantes gracias, como recibiéndolas de las mismas manos de la Madre del Redentor”.
Y las gracias que recibimos nos acercan más a Jesús: ya sea la fuerza y la paz para superar una situación difícil, un aumento de la paciencia, la voluntad de perdonar o el discernimiento para una vocación… Todas son bendiciones que pueden cambiar…
Autor: ReL
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