En el año 40, de acuerdo con la tradición cristiana, el 2 de enero la Virgen María se apareció a Santiago Apóstol en Cesaraugusta. María llegó a Zaragoza «en carne mortal» -antes de su Asunción- y como testimonio de su visita habría dejado una columna de jaspe conocida popularmente como «el Pilar». Se cuenta que Santiago y los siete primeros convertidos de la ciudad edificaron una primitiva capilla de adobe a orillas del Ebro. Al comenzar cada año ponemos los ojos en María Santísima sobre su Pilar.
Esta oración, no firmada, fue publicada el 14 de febrero de 1936 en El Castellano de Toledo. Seguro que alguno de los sacerdotes asesinado en el trágico verano del 36 la compuso. Escrita para las horas de 1936, se pude seguir rezando al inicio de este 2025. En reparación de las ofensas al santísimo nombre de la Virgen María y del Sacratísimo Corazón de su Hijo.
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Autor: Victor in vínculis
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