(Lorenzo Bertocchi en Il Timone)-El hijo del carpintero de Nazaret lleva a cabo acciones humanas y divinas. El misterio del Hombre-Dios y de cómo vivió el dolor nos lleva a las puertas del abismo que supera la muerte y la vida.
Cuando la pluma del cronista, y no del especialista, sigue las huellas de Jesús de Nazaret, trepa por una pendiente muy difícil. Este hombre, que históricamente existió, caminó por nuestra tierra diciendo que era Dios, confirmando esta afirmación con obras y palabras de tal alcance que es difícil permanecer indiferentes. Este hombre fue crucificado bajo Poncio Pilato y murió como si fuera uno de los peores malhechores; sin embargo, su tumba, al cabo de tres días, tras la terrible ejecución, resultó estar vacía. Los suyos dicen que ha resucitado y que Jesús de Nazaret es Cristo, el Hijo de Dios venido para salvar a los hombres.
Nos encontramos…
Autor: redaccioninfovaticana

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