Para liberar a Jerusalén dominada por el sultán de Egipto, San Luis Rey inició una cruzada en 1247, al mando de un ejército de 60.000 guerreros.

Redacción (11/03/2024, Gaudium Press) Debido a varias dificultades, la armada real sólo llegó a Damieta, en el Delta del Nilo, en junio de 1249. Tal fue el ímpetu del Santo Rey Luis IX que, antes de que su barco atracara, con espada, escudo y casco dorado se arrojó a las aguas que le llegaban al pecho.
Los sarracenos huyeron y los cruzados, cantando el Te Deum, tomaron Damieta y otros lugares cercanos.
El rey esperó durante varios meses los refuerzos transportados por su hermano, Alfonso de Poitiers. Mientras los cruzados caían en la indisciplina y la debilidad, los enemigos se reorganizaron y terminaron por derrotarlos en la batalla de Mansurá. El obispo de Soissons demostró un gran heroísmo: con algunos jinetes se lanzó…
Autor: Saúl Castiblanco
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