El 18 de abril de 2005, el cardenal Joseph Ratzinger, entonces decano del Colegio Cardenalicio, presidió en la Basílica de San Pedro la Misa Pro eligendo Pontifice, previa al cónclave que elegiría al sucesor de san Juan Pablo II. Su homilía, recordada por su claridad teológica y su tono profético, se centró en el llamado a la fidelidad a Cristo y en la necesidad de una fe madura frente a los desafíos del mundo moderno.
Ratzinger inició su predicación con una reflexión sobre la misericordia y la justicia de Dios, a partir de las lecturas del día. “Jesucristo es la misericordia divina en persona: encontrar a Cristo significa encontrar la misericordia de Dios”, afirmó, subrayando que el amor de Cristo no trivializa el mal, sino que lo transforma en el fuego de su amor redentor.
“La misericordia de Cristo no es una gracia barata; no implica trivializar el mal. Cristo…
Autor: INFOVATICANA
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