Feliz Chesterton que pudo escribir sin matizaciones que “la Iglesia es lo único que salva al hombre de la degradante esclavitud de ser hijo de su tiempo”. Hoy en día, hay salvaciones de nuestro tiempo bastante más nítidas, como la literatura y la filosofía, me temo; aunque la fe y la sana doctrina siguen siendo la salvación esencial. La Iglesia, no como Cuerpo Místico, Santa Esposa de Cristo, sino como institución mundana, parece que ha decidido apuntarse a hija de su tiempo también. Su aspiración antaño fue ser madre de los tiempos, y no sólo de sus hijos fieles. Quería dejar su huella en la historia, y así nació Occidente, con este precioso nombre de pila: Cristiandad.
Eso ya es pasado, como estaremos de acuerdo todos, tanto los que lo celebran como los que lo lamentamos. La polémica sobre las bendiciones a las parejas de divorciados y/o de homosexuales ha de…
Autor: Enrique García-Máiquez

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Probar la existencia de un milagro como tal puede ser una ardua labor que ha asumido la ciencia a fin de darnos respuestas. Uno de los milagros eucarísticos que más evidenciamos…..
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
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Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…



















