Lo ha hecho mediante un rescripto en el que el papa León XIV da luz verde a este texto actualizado de una institución creada en 1946 por la Orden de los Frailes Menores para “promover y coordinar los estudios mariológicos y marianos en todo el mundo”. Hasta aquí, todo correcto.
El problema es que, más allá de esta formulación general, muchos no sabemos muy bien qué hace hoy la PAMI, para qué sirve concretamente y cuál es su papel real en la vida de la Iglesia.
Lo digo con franqueza: a mí, al menos, no me queda nada claro. Y no creo ser el único. Basta visitar su página web para comprobar que la información es escasa, poco pedagógica y, desde luego, insuficiente para una institución que se presenta como referente mundial en estudios marianos.
En una Iglesia que habla constantemente de transparencia, de sinodalidad y del famoso “todos, todos, todos”, resulta…
Autor: Zenón de Elea
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