Por si le sirve a la hora de ir a votar.
1. Que mi voto dé gloria a Dios. Esto, realmente, debiera ser siempre la motivación de cualquier cristiano, desde que amanece hasta que se acuesta, y no solo a la hora de votar, pero no está de más recordarlo. Mi participación en la vida pública o política no está aislada de mi vida de fe. A la hora de votar, quiero hacer lo que Él desea, secundar su plan, aunque sea mínimamente. Mi vida es una constante conversión, no solo intelectual o de ideas, sino muy especialmente de mi corazón. Y el Señor está presente en cada una de mis acciones y decisiones para guiarme con su Amor.
2. Los partidos políticos no salvan. Ni las siglas, ni los candidatos, ni los programas electorales. Solo salva Dios. De nuevo, algo de Perogrullo para cualquier cristiano, pero que olvidamos con demasiada frecuencia. Por supuesto que hay políticos e…
Autor: Álex Navajas

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