Dios ordenó a Jonás que acudiese a Nínive, la ciudad de sus enemigos, y les predicase la conversión o la destrucción. Jonás no se lo pensó dos veces… y escapó en dirección contraria. Lo que pasó después es conocido: el barco en el que huía sufrió una terrible tormenta, le echaron al mar y fue devorado por un gran pez. Vivió en su interior tres días hasta que prometió cumplir la voluntad del Señor. Entonces fue vomitado. Cuando volvió a Nínive e hizo lo que Dios le pedía, los ninivitas, para su estupefacción, se convirtieron.
El precio de decir la verdad y el precio de callarla
Jordan Peterson recordó esta historia bíblica al comienzo de una de sus intervenciones más impactantes de los últimos años, donde manifestó su personalidad y desgranó su argumentario en estado puro. Fue a mediados de agosto, en un fórum de The Alliance for Responsible…
Autor: ReL
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«Id y bautizad y haced discípulos», pedía Jesús. Las parroquias, bautizar, bautizan. Bautizan a cualquier bebé que les lleven. Pero ¿hacen discípulos? Un discípulo es alguien que tiene una relación…
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Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…


















