Dios ordenó a Jonás que acudiese a Nínive, la ciudad de sus enemigos, y les predicase la conversión o la destrucción. Jonás no se lo pensó dos veces… y escapó en dirección contraria. Lo que pasó después es conocido: el barco en el que huía sufrió una terrible tormenta, le echaron al mar y fue devorado por un gran pez. Vivió en su interior tres días hasta que prometió cumplir la voluntad del Señor. Entonces fue vomitado. Cuando volvió a Nínive e hizo lo que Dios le pedía, los ninivitas, para su estupefacción, se convirtieron.
El precio de decir la verdad y el precio de callarla
Jordan Peterson recordó esta historia bíblica al comienzo de una de sus intervenciones más impactantes de los últimos años, donde manifestó su personalidad y desgranó su argumentario en estado puro. Fue a mediados de agosto, en un fórum de The Alliance for Responsible…
Autor: ReL
El mundo necesita discípulos católicos contraculturales
¿Qué hay de ti y de mí? ¿Has muerto al pecado? ¿Vives para Dios? ¿Persigues la santidad? ¿Estás rezando íntimamente todos los días? ¿Proclamas el Evangelio? Estas son algunas de…
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…
No celebres Halloween, sino quieres rendir a Satán sin saberlo.
Holywins, es la alternativa al culto a los demonios que celebramos cada primero de noviembre Tal vez muchos de nosotros hemos celebrado Halloween cuando éramos niños, porque nos parecía divertido…



















