Me hizo gracia cuando una persona bien relacionada con la curia episcopal de este país me contó que, entre algunos obispos, se estaba transmitiendo el mote de «Trampantojo» refiriéndose al obispo Pérez Pueyo, el de Barbastro-Monzón.
Y es que, según me comentan, este hombre de 68 años tiene varias caras. La primera impresión es la de amabilidad y buen talante, pero, cuando te acercas un poco más, te das cuenta de que está vacío. Esa fachada de bondad no existe. Era una hermosa ilusión óptica. Eso, precisamente, es un trampantojo. Y es lo que dicen algunos que le conocen bien: que este hombre está más pendiente de las trapacerías, las puñaladas y las vanidades que de cuidar a su grey.
Aunque yo esto no me lo creo, claro, porque sería gravísimo tratándose de un obispo de la Iglesia de Cristo. Pero bueno, también es cierto que el demonio enreda por donde puede, y…
Autor: redaccioninfovaticana
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