(ZENIT Noticias / Roma, 30.07.2025).- En el mundo de la vida religiosa católica, pocos nombres evocan tanta admiración y reverencia como el de Pedro Arrupe. El jesuita español que dirigió la Compañía de Jesús de 1965 a 1983 era considerado un gigante espiritual: intelectualmente brillante, profundamente piadoso y compasivamente comprometido, especialmente recordado por su atención a las víctimas de la bomba atómica en Hiroshima. Su legado inspiró a innumerables jóvenes a unirse a la Compañía, y en 2019 la Iglesia abrió oficialmente su causa de canonización.
Pero nuevas revelaciones derivadas de un caso civil en Luisiana obligan a la Iglesia a afrontar un panorama más complejo del liderazgo de Arrupe. En el centro de la controversia se encuentra Donald Barkley Dickerson, un exsacerdote jesuita cuyo nombre ahora aparece en la lista pública de la Compañía de…
Autor: Valentina di Giorgio
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