La indisolubilidad conyugal no es una pesada carga que se impone al matrimonio (el “así no trae cuenta casarse”, que pensaron los apóstoles cuando Jesús restauró la indisolubilidad primera). El matrimonio para siempre es una protección del amor eterno. Muchos lo sabrán por experiencia y otros con nostalgia, pero lo sabemos todos. La explicación más tropical y exótica la dio un danés soltero. Kierkegaard nos desentrañó con gracia y picardía el mecanismo. Cuando una mujer y un hombre están en una isla desierta para toda la vida, pueden discutir, pero seguro que harán las paces bastante rápido. La indisolubilidad es esa isla metafórica y tropical.
Esta vez vengo a usarla de analogía. También la amistad se refugia en la indisolubilidad. Cuando los amigos son viejos (por el tiempo, me refiero, no por la edad), han tenido más oportunidades de incomprensiones…
Autor: Enrique García-Máiquez
La ciencia confirma el tipo de sangre que se encuentra en hostias investigadas en milagros eucarísticos
La ciencia lo confirma: se encuentra la misma sangre tipo AB en hostias investigadas en milagros eucarísticos acaecidos en diversos
Milagros Eucarísticos de los últimos años
Probar la existencia de un milagro como tal puede ser una ardua labor que ha asumido la ciencia a fin de darnos respuestas. Uno de los milagros eucarísticos que más evidenciamos…..
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…



















