El proceso de canonización de Pedro Arrupe, histórico superior general de los jesuitas, ha quedado bajo escrutinio tras revelarse documentos judiciales que lo vinculan con la ordenación de un conocido abusador infantil. Según una demanda presentada en Luisiana (EE.UU.) y publicada por The Guardian, Arrupe fue advertido en 1977 de las acusaciones contra Donald Barkley Dickerson —incluyendo insinuaciones sexuales a un menor de 14 años y abusos a otros adolescentes—, pero no impidió que fuera ordenado sacerdote.
Dickerson, que murió en 2016, fue incluido en 2018 por los propios jesuitas en una lista de miembros acusados creíblemente de abusos sexuales a menores. Los documentos judiciales revelados ahora exponen que, pese a las advertencias, Arrupe permitió su ordenación en 1980, tras dos tratamientos psiquiátricos y pese a múltiples denuncias acumuladas.
El escándalo…
Autor: INFOVATICANA
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