S. Francisco de Asís es, sin duda ninguna, uno de los santos más grandes de la historia de la Iglesia. Después de una vida disipada y superficial, llena de ambiciones de grandezas humanas, el Señor le salió al encuentro hablándole desde un Crucifijo en S. Damián. Poco a poco, Francisco irá despojándose de todo, buscando desposarse con la Dama Pobreza, queriendo ser el último, viviendo el Evangelio de forma radical. Jesucristo pobre y crucificado será su ideal, la razón de su vida. Llegar a ser como Él será su deseo más profundo. Se dedicó a la predicación por los pueblos de Italia viviendo en pobreza. Su deseo de que todos conocieran a Cristo le llevó a ir a Egipto para intentar convertir al Sultán, con gran riesgo de perder la vida. Dos años antes de morir, Jesucristo crucificado le identificó con Él imprimiendo en su carne las heridas de su pasión. Murió…
Autor: Javier Navascués
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