Con barba y pelo largo, Giulio Vannucci tiene pinta de asceta, pero, en realidad ha sido un «músico punk» hasta hace muy poco. Una música que marcó la vida de este ex guitarrista y teclista de una banda de folk/punk de Toscana que ahora se acaba de convertir en sacerdote en la catedral de Prato (Italia). El portal Avvenire cuenta su historia.
«Fue un período en el que me divertí mucho y del que no me arrepiento», dice Don Giulio. Con él, también, se ordenó un ex carabinero: Michele Di Stefano. «El Señor no ha elegido administradores ni superhombres, sino personas sencillas y siempre generosas», fue el deseo que el obispo Nerbini dirigió a los dos sacerdotes.
Ponerse aún más al servicio
Don Giulio, de 38 años, nació en Pistoia, donde vivió hasta hace ocho años, cuando decidió unirse a la comunidad de los Reconstructores de la Oración de Prato, con sede en Villa…
Autor: ReL
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