Yo diría más: sellados cual sarcófagos Papales, como corresponde por lo eclesial.
Sí. De repente, como aquel del Evangelio, se han vuelto sordos y mudos; amén de ciegos, que ya lo eran y son.
Porque ya, ni oyen, ni ven, ni hablan. Y, por supuesto, siguen sin entender que, callar ahora, les perjudica a ellos tanto o más que a la propia Iglesia, de las que son cabezas visibles en España.
Me refiero, en particular, tanto al Secre -el obispo Magán-, como a su Presi: Argüello, arzobispo. Y ya puestos y aprovechando, al obispo Munilla, muy fino y docto cuando quiere; y a todos los Obispos en España, pues no he oído a ninguno abrir la boca y mojarse. Como es su obligación, dadas sus precedentes actuaciones.
La explicación que nos hurtan, y por señalar: «es que no son moritos, no están en Jumilla, y ya nos dieron bastante entonces…». O algo así. Porque nada de nada han…
Autor: José Luis Aberasturi
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