El mensaje pronunciado por el Carlos Castillo en la II Asamblea Sinodal de la Arquidiócesis de Lima no contiene simples imprecisiones pastorales ni expresiones desafortunadas propias de un discurso oral. Lo que se aprecia, al analizar con atención sus palabras, es la exposición coherente de una eclesiología que entra en conflicto directo con la doctrina católica en puntos esenciales. Entre todos los elementos problemáticos de su intervención, hay tres que destacan por su gravedad objetiva y por sus consecuencias doctrinales: una concepción historicista de la Iglesia, la inversión del orden entre Iglesia y misión, y una formulación que elimina de hecho la trascendencia de Dios respecto del mundo creado.
El primer error grave aparece en la manera en que el cardenal presenta la identidad de la Iglesia como dependiente del devenir histórico y de su capacidad de adaptación al…
Autor: INFOVATICANA
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