Durante siete domingos acompañaremos a San José en un recorrido espiritual que nos permitirá contemplar, paso a paso, sus dolores y gozos, y aprender de su obediencia silenciosa y fiel en el misterio de la Encarnación.
Oración inicial al Corazón de Jesús
Corazón de Jesús, Verbo eterno del Padre, Sumo y eterno Sacerdote,
que no sólo quisiste habitar entre los hombres,
sino aprender de un hombre en la obediencia cotidiana de la casa de Nazaret.
Tú, que mirabas a José no sólo como protector,
sino como verdadero padre, puesto por el Padre celestial
para introducirte en la Ley, en el trabajo, en la oración y en el silencio de Israel.
Él custodió tu Cuerpo santísimo y defendió tu vida frágil,
con el ejemplo visible de lo que significa vivir enteramente para Dios.
Concédenos, Señor, ser en estos siete domingos
como discípulos admitidos en la intimidad real de tu casa.
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Autor: INFOVATICANA
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