«Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua” (Hch 2, 1-6).
La lectura de los Hechos de los Apóstoles nos dice «al llegar el día de Pentecostés», pero… ¿cómo Pentecostés, si aún no había descendido el Espíritu Santo sobre los apóstoles?
«Había en Jerusalén judíos…
Autor: Luciana Rogowicz
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