
El 7 de octubre de 1571, las fuerzas cristianas reunidas en la Liga Santa, bajo el mando de Don Juan de Austria, derrotaron a la flota otomana en la Batalla de Lepanto, frente a las costas de Grecia. Fue una victoria decisiva para la Europa cristiana, amenazada entonces por el avance musulmán en el Mediterráneo, y que la Iglesia atribuyó desde el primer momento a la intercesión de la Santísima Virgen del Rosario.
El contexto: la amenaza otomana
En el siglo XVI, el Imperio otomano representaba una amenaza constante para Europa. Tras conquistar Constantinopla en 1453 y dominar gran parte del Mediterráneo oriental, su expansión ponía en peligro las costas italianas y españolas. El Papa San Pío V, consciente del peligro, promovió la creación de una gran coalición cristiana que uniera a las potencias católicas. Así nació la Liga Santa, formada por España, Venecia, los…
Autor: INFOVATICANA
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