Una de las devociones marianas más sencillas y potentes es la de las tres avemarías. Su origen se remonta al siglo XIII cuando la Virgen María se apareció a Santa Matilde de Hackeborn, una monja benedictina alemana, prometiéndola asistirla en su muerte.Esta devoción volvió a coger impulso a inicios del siglo XX gracias al santuario de Nuestra Señora de la Trinidad en Blois, en el departamento francés del Loira.
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