El 18 de mayo, Annaleigh Wilson, de 14 años, participó en las olimpiadas juveniles celebradas en Cashmere, en el estado de Washington (Estados Unidos). Representaba a su instituto, el Eastmont de East Wenatchee, y quedó segunda en la carrera de la milla, 1600 metros lisos, por detrás de un atleta trans, quien corrió representando al suyo, el Liberty Bell de Winthrop.
Puede parecer un asunto local, pero precisamente por eso da la auténtica dimensión de un problema creciente: la destrucción del deporte femenino en aras de la ideología de género. Si este verano fueron las Olimpiadas ‘de verdad’ las que asistieron a un ejemplo con el abandono de la boxeadora italiana Angela Carini, el caso, mucho más modesto, de las Cashmere Junior Olympics ha adquirido también resonancia universal tras la viralización de un discurso de Annaleigh denunciando lo sucedido.
Unas palabras que…
Autor: ReL
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